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Bufón en teatro e Impro: historia y cómo usarlos en escena

bufón en improvisación teatral

Hay una figura teatral que, si entrara hoy a una clase de impro, alguien diría: “Ok, este tipo vino a romper todo”. Y tendría razón… pero también tendría técnica. Y este juego teatral lo entrenamos para potenciar muchas cualidades artísticas.


El bufón (y en teatro físico moderno, el bouffon) no es “comedia”, no es “ser gracioso” y no es un clown que se ha perdido. Es otra cosa: un lenguaje escénico que usa la burla para revelar el absurdo humano. A veces te hace reír. A veces te hace pensar: “uh… eso soy yo”.

En este post vamos a hacer dos cosas:

  1. Entender qué es el bufón (y qué no es).

  2. Ver cómo aplicarlo a la improvisación teatral sin que se convierta en gritos, crueldad gratuita o chistes internos que solo entiende tu grupo más cercano.


Qué es el bufón impro (y qué NO es)

Un buen punto de partida es este:

El bufón no busca caer bien. Busca mostrar.Y esa diferencia cambia todo.

El bufón trabaja desde:

  • Parodia

  • Burla

  • Deformación / grotesco

  • Complicidad con el público

  • Licencia para decir lo indecible (con juego, no con sermón, nada de psicología)


El bufón no es “hacer chistes”

El bufón no se apoya en el remate. Se apoya en una mirada: “Mirá lo ridículos que nos ponemos cuando creemos que somos serios.”

Y por eso no es un gracioso. Es un personaje con permiso para señalar el poder, la hipocresía, la moralina, la solemnidad… y hacerlo con un cuerpo que parece decir: “Yo no pertenezco a tu mundo, así que puedo hablar”.


Diferencia rápida entre clown y bufón

  • Clown: vulnerable. “Me pasa a mí.” Nos enternece.

  • Bufón: más fuerte y más “otra especie”. “Esto les pasa a ustedes.” Nos revela.

Imagen mental para la vida): “El clown se cae y nos conmueve. El bufón se cae… y te hace sospechar que el piso está lleno de cáscaras de banana políticas.”


Qué NO es (para ahorrarte apagar incendios)

Esto es clave en Impro:

  • No es gritar para “subir energía”.

  • No es ‘hacer de loco clínico’ ni actuar con una enfermedad mental.

  • No es crueldad privada (burlarte de alguien del grupo).

  • No es chiste interno: si hay que explicarlo, era privado.


Regla simple:

Universal y compartible = bufón usable

.❌ Privado o ajuste de cuentas = peligro y mal clima.


Dónde nace el bufón

El bufón no “nace en un país”. Nace en una necesidad social, nace cada vez que hay jerarquías. Toda sociedad jerárquica fabrica una tensión: hay cosas que no se pueden decir. Entonces aparece alguien que puede decirlas… porque su máscara lo protege.

Por eso hay parientes del bufón en muchas culturas:

  • burladores rituales

  • tricksters (Es alguien que rompe las reglas, se burla de la autoridad y usa su ingenio.)

  • figuras marginales con permiso

  • fiestas donde se invierten jerarquías (tipo carnaval)

En cortes, palacios y élites, el bufón se vuelve oficio: entretenimiento, sí… pero con filo. Porque el sistema necesita una válvula que le afloje el nudo a la solemnidad.

El bufón vive en el borde: entre poder y pueblo, entre lo permitido y lo prohibido.


Mini historia del bufón

1) Edad Media: inversión de jerarquías

En festividades populares (y algunas celebraciones religiosas deformadas por el juego), se permitía por un rato lo impensable: invertir el mundo. El que manda deja de mandar. El que obedece se ríe. Y nadie muere… idealmente.

Esto explica el corazón del bufón:un permiso social temporario para darle vuelta al orden.

2) Cortes europeas: el bufón como oficio

Aparece el bufón de corte: un profesional de la risa que, gracias a su lugar “inferior” (o raro, o excéntrico), puede rozar verdades que nadie más toca.

La regla secreta era: decir sin que te corten la cabeza (hoy sería: decir sin que te cierren el teatro, el contrato o la cena de Navidad sin que te hechen de la familia o del trabajo).

3) Teatro clásico: el “tonto” sabio

En obras clásicas, el “fool” suele ser el que ve claro mientras los demás se mienten con estilo. Parece tonto, pero es el más lúcido. Es el que dice la verdad sin pedir permiso… porque nadie lo toma en serio. Hasta que duele.

4) Siglo XX: bouffon y teatro físico moderno

En pedagogías contemporáneas (muy asociadas al teatro físico), el bouffon se trabaja como lenguaje corporal: deformación, máscara total, banda, parodia, burla, grandes temas.

Y aquí entra perfecto en Impro: porque te obliga a crear desde cuerpo, ritmo, impulso. No desde “historia personal” contada.


Qué tipo de humor tiene (y por qué funciona)

El humor bufonesco tiene una progresión muy útil para entrenar:

1) Parodia

Imitación con intención de revelar: tics, ritmo, forma de andar, tono, “manera de ser” social. No es odio. Es lupa, potencia.

2) Burla del discurso

Acá sube el voltaje: no solo me burlo de “cómo caminas”, sino de desde dónde hablás: convicciones, moralina, autoridad, superioridad.

3) Grotesco / deformación

Aparece el “otro cuerpo”: protuberancias imaginarias, máscara total, un ser raro.Esto da distancia y habilita temas más grandes sin volverse agresión personal.

4) Risa que toca lo trágico

Cuando el bufón está entrenado, puede hablar de guerra, religión, muerte, sexo, poder… sin sermonear. No explica. Encarna.

Dos reglas de oro para Impro:

  • Evitar lo privado y gratuito.

  • El bufón no piensa: actúa.


Para qué sirve en Impro (la parte que te cambia el juego)

Si improvisas, el bufón es una autopista hacia tres cosas:

1) Personajes con opinión (sin discursos)

El bufón no “opina” hablando. Opina siendo. Con cuerpo, ritmo, mirada, placer.

2) Complicidad inmediata con el público

El bufón tiene un superpoder: mira al público y le dice “¿lo ves?” sin decir “¿lo ves?”Eso crea alianza. Y la alianza crea risa. Pero usa el pendulo continuamente , midiendo hasta donde hablar.

3) Dramaturgia en banda

El bufón funciona espectacular en grupo: coro, eco, sabotaje, portavoz, jerarquías internas. Y de pronto la impro deja de ser “yo hago mi parte” y pasa a ser: “somos un organismo que comenta el mundo.”


Reglas éticas del bufón (para que sea potente y no dañino)

El bufón trabaja con materiales sensibles. Si no hay marco, se rompe el grupo.

Regla 1 — Punch up (patear hacia arriba)

Burlate del poder, del discurso, de la institución, del rol.No del que ya está abajo.

✅ Sí: juez, gurú, político, médico-dios, influencer moral.

❌ No: timidez real de un compañero, acento, cuerpo, historia personal, vulnerabilidad.

Regla 2 — No dar pena

El bufón no pide rescate emocional. No hace “pobrecito yo”. Hace: “mirame, soy una criatura y tengo el control del juego”.

Regla 3 — No gritar

Si gritas todo el tiempo, no hay contraste. Y sin contraste, no hay precisión. Y sin precisión… hay ruido.


Cierre

El bufón en impro no vino a ser simpático. Vino a ser necesario. Porque cuando el mundo se pone solemne, alguien tiene que recordarle que también es absurdo.

Y ahí la Impro lo ama: porque la Impro es el único lugar donde puedes hacer crítica social… jugando.


“El bufón es el tipo que no entra a la fiesta para bailar: entra para apagar la música, mirarte a los ojos y preguntarte por qué seguís fingiendo que la estás pasando bien si todo es un ritual absurdo.”


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