top of page

El Afilador de Historias: hay relatos que empiezan mucho antes que nosotros

Foto del escritor: Franco Maestrini
Franco Maestrini
9 oct
5 min de lectura
Poster del Afilador de Historias long form de improvisación teatral de Franco Maestrini


Cuando llevo muchos años haciendo improvisación teatral aparece una paradoja curiosa: cuanto más improviso, más importante me resulta saber qué quiero contar.

No me refiero a conocer la historia de antemano. Si supiera quién es el protagonista, qué le va a pasar y cómo termina, sería bastante raro llamarlo improvisación. Me refiero a algo anterior: qué quiero investigar, para qué quiero hacerlo y desde qué lugar quiero mirar. ¿Porqué es importante para mi contarlo?

De esas preguntas nació El Afilador de Historias. Un formato largo (long form)


En los últimos años, además del teatro y la improvisación, me he formado como terapeuta en Bioexistencia Consciente con Humano Puente. Y en algún momento las dos cosas, que parecían vivir tranquilamente en habitaciones separadas de mi cabeza, decidieron encontrarse en el pasillo.

La Bioexistencia trabaja, dentro de su propio marco, con el inconsciente, las identidades, la historia familiar y la observación de determinados patrones que pueden repetirse a lo largo de una vida. También explora de forma simbólica la influencia de experiencias familiares anteriores, del embarazo o de vivencias tempranas. No planteo estas ideas en el espectáculo como una explicación científica ni como un diagnóstico médico. Me interesan como territorio de investigación humana y teatral.

Porque como improvisador apareció inmediatamente una pregunta:

¿Y si una historia del presente hubiera empezado mucho antes de que naciera su protagonista?


Si quieres una GUÍA GRATUITA con los mejores TIPS de IMPRO. Dosis de confianza.


👉 Si quieres probar teatro de improvisación en Barcelona, puedes mirar los próximos cursos de impro con Franco Maestrini y la Escuela de Impro Barcelona. Hay propuestas para personas que empiezan desde cero y también para quienes ya tienen experiencia. La Escuela trabaja modalidades como improPLAY e improTOOLS impro, según el nivel y el tipo de búsqueda de cada alumno.


Viajar hacia atrás para entender el presente

En El Afilador de Historias partimos de algo que está ocurriendo ahora.

Puede ser un conflicto emocional, una preocupación económica, algo que se repite, una dificultad o una pregunta que la persona no termina de comprender. Dentro del lenguaje de la Bioexistencia se utiliza a veces la palabra síntoma en un sentido amplio. Sobre el escenario, para mí, ese síntoma tiene una función muy concreta: es el misterio que pone la historia en marcha.

Tenemos algo que sucede.

No sabemos por qué.

Así que hacemos lo que cualquier persona sensata haría: viajamos cien años hacia atrás y empezamos a preguntarle cosas a los muertos.

El público nos proporciona algunos elementos: nombres de antepasados, profesiones, deseos, recuerdos, relaciones familiares. Con eso comenzamos a construir una ficción completamente improvisada.

No estamos diciendo: “Esto ocurrió así”.

Estamos preguntando:

“¿Y si pudiera haber ocurrido algo parecido?”

Ese pequeño cambio lo transforma todo.


Ponerse literalmente en los zapatos de otro

El protagonista empieza su viaje desde el presente y poco a poco retrocede por su propia vida. Puede volver a la infancia, acercarse simbólicamente al período de gestación y continuar hacia padres, abuelos o generaciones anteriores.

Yo interpreto a todos esos personajes.

Y ahí hay algo que me interesa especialmente como actor: para intentar comprender a alguien tengo que convertirme durante unos minutos en esa persona.

Tengo que prestarle mi cuerpo.

Mi voz.

Mis zapatos.

Imaginar qué quería, qué temía, qué no pudo decir o qué decisión tomó cuando probablemente tampoco tenía demasiada idea de lo que estaba haciendo.

Porque con los antepasados solemos cometer una injusticia bastante grande: los conocemos cuando ya son “el abuelo Antonio” o “la bisabuela María”. Pero antes de convertirse en una fotografía sepia encima de un mueble fueron personas jóvenes. Se enamoraron de quien no debían, tuvieron miedo, perdieron trabajos, quisieron escapar de algún sitio o soñaron con una vida distinta.

Y muchas veces de toda esa existencia nos queda una frase:

“Era un hombre muy serio.”

Eso para un improvisador es casi una provocación.

¿Por qué era serio?

Ahí empieza una historia.


Mi propio afilador

La elección del personaje principal tampoco es casual.

Yo trabajé como afilador de cuchillos.

Antes había estudiado farmacia. Después terminé dedicándome al teatro y a la improvisación.

Si uno observa el recorrido completo desde fuera, parece que alguien hubiera barajado tres vidas distintas y me hubiera repartido las cartas sin mirar.

Sin embargo, cuando empecé a trabajar sobre mi propia historia desde la Bioexistencia apareció una pregunta que me tocó especialmente:

¿Por qué terminé siendo afilador?

¿De dónde vienen algunas de nuestras elecciones? ¿Cuánto hay de nosotros y cuánto aprendimos, heredamos o intentamos completar? ¿Podemos estar realizando deseos familiares que nunca conocimos? ¿Equilibrando historias anteriores? ¿Repitiendo algunas cosas hasta encontrar una forma diferente de atravesarlas?

No necesito tener una respuesta definitiva.

Como creador, me resulta mucho más interesante tener una buena pregunta.


Constelaciones, vidas pasadas y otras puertas

El espectáculo también dialoga con territorios como las constelaciones familiares, la idea de vidas pasadas, la memoria ancestral y el inconsciente.

No necesito que el espectador crea en todos ellos.

Ni siquiera que crea en alguno.

Me interesa utilizarlos como puertas narrativas.

Porque una vez que aceptamos teatralmente la posibilidad de viajar en el tiempo, encontrarnos con un bisabuelo o habitar durante unos minutos otra identidad, podemos hacernos preguntas que en la vida cotidiana quizá no nos hacemos.

¿Qué historia estoy repitiendo?

¿Qué decisión podría tomar de otra manera?

¿Qué ocurriría si pudiera escuchar algo que nunca fue dicho?

¿Cambiaría mi presente si mirara el pasado desde otro lugar?

Eso es fantástico material para improvisar.


La piedra, el metal y las chispas

Y entonces comprendí por qué la figura del afilador funcionaba tan bien.

Un cuchillo llega gastado. Tiene marcas, tiempo, golpes y quizá algo de óxido.

El afilador no fabrica otro cuchillo.

Lo acerca a una piedra.

Hay fricción.

Saltan chispas.

Y debajo de aquella superficie vuelve a aparecer el metal.

Con las historias hacemos algo parecido.

Tomamos un recuerdo, un nombre, una repetición familiar o algo que sigue incomodando en el presente y lo acercamos a la piedra de la imaginación.

Lo miramos desde otra generación.

Desde otro personaje.

Desde otro momento.

Quizá no descubramos “la verdad”. El teatro no funciona así.

Pero puede aparecer otra mirada.

Y una mirada diferente sobre nuestra historia puede cambiar la manera de relacionarnos con ella.


Una función que solo puede ocurrir una vez

Por eso cada representación de El Afilador de Historias es distinta.

Cambian los nombres.

Cambian los antepasados.

Cambian los deseos.

Y cambia completamente la historia que construimos.

A veces aparece humor. A veces emoción. A veces una escena absurda que, cinco minutos después, termina llevándonos a un lugar inesperadamente profundo. Esa mezcla también me interesa porque las familias son así: capaces de guardar durante cuarenta años un secreto enorme y, al mismo tiempo, discutir tres horas sobre quién se llevó una fuente de ensalada de la Navidad de 1987.

El espectáculo no busca ofrecer una terapia ni sustituirla. Busca crear una experiencia teatral de imaginación, memoria y expresión colectiva.

Un lugar donde podamos mirar las historias que recibimos, las decisiones que tomamos y aquello que queremos transformar.

Porque quizá no podamos cambiar lo que ocurrió antes de nosotros.

Pero sí podemos decidir qué hacemos con esa historia a partir de ahora.

Y eso es lo que intenta hacer mi afilador cada noche.

Acercar una historia a la piedra.

Esperar.

Y ver qué aparece cuando empiezan a saltar las chispas.


"Únete a mis talleres de impro en Barcelona y lleva tu creatividad al siguiente nivel.  🎭💫

👉 Visita www.francomaestrini.com y www.escueladeimprodebarcelona.com para más información. Mira nuestros videos . Ven a nuestros cursos.


Comentarios


bottom of page