La confianza también se improvisa - Guía práctica gratuita
- Franco Maestrini

- 29 jun
- 3 min de lectura
Hay algo que veo mucho en las clases de impro: personas que llegan diciendo “yo no sé improvisar”, “yo soy tímido”, “yo me quedo en blanco” o “yo solo vengo a mirar”.
Y yo siempre pienso lo mismo: nadie llega con la confianza debajo del brazo, como quien trae una tortilla a una reunión familiar. La confianza no aparece de golpe. Se entrena. Se practica. Se juega.
La improvisación teatral ayuda justamente a eso: a estar más presente, a escuchar mejor, a soltar un poco el miedo al ridículo y a descubrir que no hace falta tenerlo todo controlado para empezar.
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Ganar confianza no significa no tener miedo
A veces creemos que una persona segura es alguien que nunca duda, nunca se equivoca y siempre sabe qué decir.
Pero no.
La confianza no es no tener miedo. La confianza es poder seguir aunque aparezca el miedo. Es quedarte ahí, respirar, mirar, escuchar y responder con lo que tienes en ese momento.
En la vida, como en la impro, casi nunca tenemos el guión completo. Y aun así seguimos. Hablamos. Decidimos. Nos equivocamos. Volvemos a intentar.
La impro entrena ese músculo.
Cuando te quedas en blanco
Quedarse en blanco no significa que no tengas nada para decir. Muchas veces significa que estás nervioso, qué quieres hacerlo perfecto o que tu cabeza empezó a hacer una reunión de emergencia sin pedirte permiso.
Ahí la improvisación teatral te da una herramienta muy simple: volver al presente.
Respirar. Hacer una pausa. Escuchar lo que está pasando. Usar una frase sencilla para retomar.
No necesitas salvar el mundo con una idea brillante. A veces alcanza con volver a entrar.
Una pausa no siempre es un error. A veces es el lugar donde recuperas el aire.
La impro te enseña a confiar en lo que aparece
En una escena improvisada no sabes qué va a decir la otra persona. No sabes qué personaje aparecerá. No sabes si habrá dragones, una discusión familiar o alguien vendiendo empanadas en la luna.
Y ahí está lo interesante.
La impro te enseña a escuchar, aceptar y construir con lo que aparece. No con lo que habías imaginado. No con lo que sería perfecto. Con lo que está vivo ahora.
Eso da confianza porque te quita una mochila enorme: la obligación de controlarlo todo.
Cuando escuchas de verdad, descubres que no estás solo. La otra persona te da material. El momento te da pistas. Tu cuerpo también sabe cosas que tu cabeza todavía está intentando redactar en formato PowerPoint.
La confianza se practica jugando 🌱
Después de más de 20 años dando clases, vi muchas veces el mismo viaje: alguien llega con vergüenza, con miedo a equivocarse o con la sensación de no ser creativo, y poco a poco empieza a soltarse.
No se transforma en otra persona.
Empieza a habitar mejor la que ya es.
Habla un poco más claro. Mira un poco más. Se permite fallar. Se ríe de sí mismo sin castigarse. Descubre que puede participar sin hacerlo perfecto.
Y eso, para mí, es una dosis de confianza.
Por eso preparé una guía gratuita con tips sencillos para empezar a trabajar la confianza desde la improvisación teatral.
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